Si pensamos de corazón y tenemos el convencimiento de que la unión entre dos personas debe prevalecer, nos encomendaremos a Yemaya , la diosa del amor, y ejecutaremos el ritual que describimos a continuación.

Material:

1 prenda personal.
2 velas de color azul claro.
Cerillas de madera.
1 frasco de perfume personal.
1 melón pequeño.
Las fotografías de las dos personas que se desea unir.
7 cucharadas de aceite de almendras dulces.
7 cucharadas de miel.
7 granos de maíz.
1 cinta de color azul oscuro.
7 flores blancas.
1 cesto de mimbre.

Ritual:

• En primer lugar, extenderemos sobre una mesa la prenda personal de cualquiera de las dos personas que deseamos unir, ya que encima de esta prenda vamos a practicar todo el ritual.
• Es importante que el desarrollo del presente ceremonial lo realicemos a primera hora de la mañana en un día claro y soleado.
• Encima de la prenda dispondremos las dos velas, en las que previamente habremos grabado las iníciales del nombre de las personas a unir y las untaremos con el perfume personal de una de ellas, empezando cerca de la mecha en dirección a la base de la vela.
• Seguidamente, las encenderemos con una cerilla de madera.
• Abriremos el melón por la mitad y en su interior pondremos una de las fotografías.
• Encima de ésta colocaremos las siete cucharadas de aceite de almendras dulces, la miel y los siete granos de maíz, y sobre todo el conjunto depositaremos la fotografía de la otra persona, de forma que ambas fotos queden mirándose.
• Luego las cubriremos con la otra mitad del melón de manera que asemeje un melón entero.
• Dejaremos que las velas se consuman por completo mientras pedimos a Yemayá o, lo que es lo mismo, a la Virgen de Regla, que nos otorgue sus favores.
• Tomaremos el melón, introduciremos en él los restos de cera de las velas y lo ataremos cuidadosamente con la cinta azul oscuro, formando una figura compacta.
• Envolveremos el melón con la prenda personal, lo pondremos sobre la cesta de mimbre y colocaremos a su alrededor las siete flores blancas.
• Nos vestiremos de blanco y nos dirigiremos a una playa limpia y tranquila.
• Tomando la cesta con ambas manos, nos adentraremos en el mar y, cuando el agua nos llegue por encima de las rodillas, ofreceremos la cesta a Yemayá, reina de las profundidades, encomendando a su voluntad nuestra petición.
• Abandonaremos la cesta a la voluntad del agua y nos dirigiremos a la orilla sin darle la espalda, es decir, andando hacia atrás.
• Podremos darnos la vuelta cuando estemos en tierra firme.

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